domingo, 19 de mayo de 2013

Estoy en el borde del puente

No hay nada que me cause tanto pavor como el saberme observada.  Le temo a la crítica como una niña pequeña le teme a un oso en el bosque, en medio de la noche.  Y no es que me importe, pero me importa aunque no debería importarme.  El hacer cosas delante de otras personas me desconttola mentalmente.  No soporto que me estèn mirando cuando voy a buscar las llaves, cuando miro ropaen las tirndas, cuando salgo a caminar.  Y este miedo mucha gente se que ni se lo imagina.  No me importa una situaciòn depeligro si estoy sola, pero imaginarme q alguien puede pasar y verme… mmm
Estoy en la mirilla, en la expectativa de cometer algûn error y se me sancione con una mirada sospechosa y un levantamiento de cejas.  Sera entonces cuando lamentaré no haber sido buena, suficientemente buena para ti.  Y no haber recibido esas palabras de vigor y energia "puedes lograrlo" 
Pero no se suponîa que lo lograra, se esperaba que yo me quedara atràs.  Y no lo hice.
Seguî adelante, lo logrè… desilusionando a algunos lo logrè.  

viernes, 17 de mayo de 2013

Bieke

Hoy dejo esta isla una vez mas, mis fines de semana ya no son li mismo.  Esta cultura es distinta, de humillaciòn, se respira marginacjòn y la tristeza dibujada en cada rostro me arranca la piel. Pero debo preparme para ser dueña de mi camino lejos de este.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Eres mujer

Mi recuerdo más catastrôfico en mi formaciòn feminista fue el haber escuchado a una gran amiga decir que no le gustaba que le dijeran mujer porque le parecía despectivo.
Había hasta peleado con su hijo cuando este le dijo 'avanza mujer'
Es acaso ser mujer algo que nos deba dar verguenza.
Este sistema machista nos impulsa a permanecer en una eterna infantilidad que manifestamos mas que todo en nuestras actitides. No me refiero solo al uso del color rosado en nuestra vestimenta, sino también en el lenguaje y en asumir un rol de protegida en una relaciôn de pareja.
Tal vez de ahí germina la resistencia a actuar como mujer y permanecer en una constante ñoñera al hablar, al seducir, el temor a decidir y expresar lo que queremos por miedo a dejar de ser 'niñas buenas'.
Dejemonos de niñerías y comencemos a actuar como mujeres.
Nada nos debe dejar mayor orgullo.