martes, 15 de enero de 2013

Soledad

El eterno miedo a la soledad es algo que no acabo de entender. Si es que la pobrr jamás me ha hecho daño, todo lo contrario, en su compañía he sido capaz de crecer a latitudes jamás imaginadas, vencer miedos, ella es la que me impulsa a tomar control de mi vida. Jamás he recibido críticas de ella ni palabras hirientes, ha sido mi amiga fiel y lamento mucho el velo de oscuridad que lanzan sobre su imagen haciéndola parecer la temible dama que te atacará en tus ùltimos años de vida. Recuerdo las palabras de mi padre al indicarle yo que no deseaba tener hijos "no hay nada peor que llegar a vieja y estar sola"
Años después mi tía Josefa se entregaba a los brazos de la muerte luego de una larga enfermedad, bajo el tierno cuidado de quien consideraba sus hijos, mis padres. Ella nunca fue madre, como lo fueron tantas para experimentar el rechazo de sus vástagos en el otoño de su existencia.
Los cuentos no siempre terminan como esperamos, y a la vida hay que enfrentrla como venga. Temiendole a la soledad no es una forma divertida de vivir.
Maya

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